Proyecto Paloma de Socorro
La Paloma de Socorro (Zenaida graysoni) es un ave endémica de Isla Socorro, Archipiélago de Revillagigedo. Esta ave se encuentra en inminente peligro de extinción, dentro la categoría de especies extintas en la vida silvestre de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). En el contexto nacional, la Paloma de Socorro, estaría en una situación de mayor riesgo que la vaquita marina (Phocoena sinus) porque ya no existe una población silvestre de esta especie.
Durante las expediciones de la Academia de Ciencias de California en 1903 y 1905, Sterling Bunell registró información valiosa de la biología de esta paloma. En 1925, Mary McLellan decidió llevar al continente varias palomas vivas ante la grave degradación del hábitat en Isla Socorro que ocasionaron los borregos introducidos en 1869. El último registro documental de la Paloma de Socorro lo hizo Manuel Velasco Murguía en 1972. Para 1978, ya no había palomas de Socorro en la isla. Afortunadamente en 1987, Luis Baptista y Helen Horblit concibieron el Proyecto Paloma de Socorro que contempla la reproducción ex situ para facilitar su futura reintroducción en Isla Socorro.
Programa de Conservación
Ex-situ
En 1994, Stefan Stadler, del Zoológico de Fráncfort, inició un programa de cría con la participación de 6 avicultores privados, y los zoológicos de Fráncfort y Colonia en Alemania. Un año después, esta iniciativa se incorporó a los programas de reproducción para la conservación de especies en peligro (EEP) de la Asociación Europea de Zoológicos y Acuarios (EAZA). En 2008, algunas de las palomas de este proyecto fueron enviadas al Zoológico ABQ Biopark de Nuevo México, en Estados Unidos. Cinco años más tarde, en 2013, la paloma de Socorro fue recibida en México por Africam Safari en Puebla. Hoy participan en este programa internacional 50 zoológicos de Europa, América del Norte y Asia.
In-situ
Las acciones de conservación para a el retorno de la Paloma de Socorro a su isla han sido posibles gracias a la colaboración de la Secretaría de Marina (SEMAR), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y el Instituto de Endémicos Insulares. Como parte de estos esfuerzos, se construyó un aviario en Isla Socorro para recibir a las palomas provenientes del continente cuando su liberación al medio silvestre sea factible.
Por otra parte, el Instituto de Ecología A.C. (INECOL) y la CONANP a través de los programas para la conservación de especies en riesgo (PROCER) y de manejo de áreas naturales protegidas (PROMANP) desarrollaron protocolos exitosos para el cultivo de especies arbóreas endémicas destinadas a la restauración vegetal. Árboles clave en el hábitat de la paloma, que son esenciales para su refugio, alimentación y anidación. Estos programas también permitieron actualizar el conocimiento sobre la flora del archipiélago y las especies invasoras vegetales que representan una amenaza para la biodiversidad insular o limitar las acciones de restauración.
Históricamente la Paloma de Socorro se distribuía en la parte sur de Isla Socorro, no obstante, esta área fue severamente impactada por los borregos introducidos desde 1869. El sobrepastoreo de los borregos evitó el establecimiento de plántulas de los árboles nativos, así como la compactación de los suelos causada por la presencia de grandes manadas de borregos. En una gran porción de la isla solo quedó suelo desnudo, que al erosionarse expuso la roca volcánica subyacente en las pendientes más pronunciadas. La ausencia de semillas (por la distancia a las zonas de bosque productoras o falta de agentes dispersores) y la falta de condiciones favorables para su germinación y establecimiento (por los suelos dañados y la falta de microambientes apropiados), resultaron en una baja probabilidad de recuperación de la vegetación. Hoy, el posible regreso de la Paloma de Socorro no depende únicamente de su reproducción ex situ, sino de algo más complejo: la recuperación del bosque que alguna vez sostuvo su existencia.
Para la regeneración de la vegetación es necesaria la intervención humana que de inicio acelere los procesos de recuperación de la vegetación. En este sentido las interacciones ecológicas son fundamentales para el funcionamiento adecuado del ecosistema insular y su recuperación de Isla Socorro. Como bien lo observó Faustino Miranda en su visita a Isla Socorro: "También se deduce de lo anterior que aves (zenzontles, cotorras y palomas) y selva constituyen una unidad biológica y que no se puede destruir aves o selva sin destruir aves y selva”. En otras palabras, aves y vegetación forman un sistema interdependiente: las plantas ofrecen alimentos a las aves y éstas dispersan sus semillas Cuando este equilibrio se rompe, todo el ecosistema se debilita.
Es recomendable que las especies que se utilicen en programas de restauración ecológica cumplan con ciertas características como: que sean nativas (para proteger la biodiversidad del sitio), que sean atractivas a frugívoros (para incrementar la dispersión de semillas), que tengan relaciones mutualistas (para favorecer a poblaciones de fauna silvestre), ser especies raras o en peligro (para incrementar sus poblaciones) y de preferencia que exhiban un crecimiento rápido (para que con su sombra excluyan pastos y malezas).
En Isla Socorro hay cuatro especies de árboles que cumplen los requisitos para la restauración: Guayabillo (Psidium socorrense), Cascarillo (Gettarda insularis), Zapotillo (Sideroxylon socorrense) y crecillo (Ilex socorrensis). Todas son especies nativas y endémicas, cuyas semillas se benefician de su paso por el tracto digestivo de las aves lo que facilita su germinación. Las dos primeras especies son de crecimiento rápido y las ultimas de crecimiento lento a moderado. Todas excepto el guayabillo se encuentra en una categoría de riesgo, Ilex socorrensis, Guettarda insularis se consideran en peligro critico de extinción (CR), mientras que Sideroxylon socorrense se considera como vulnerable (VU) dentro de la lista roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).
Además del programa de reforestación también se requiere del control de las especies vegetales invasoras. En los matorrales y bosques de Isla Socorro se registraron 33 especies endémicas y 104 exóticas que fueron introducidas por el hombre de manera voluntaria o involuntaria (semillas transportadas en forraje, pelaje y excrementos de animales, así como mediante contaminantes presentes en los cultivos). Las hierbas anuales y perennes son las formas de vida predominantes y representan un importante riesgo de invasión ya que los paisajes transformados y en particular los ecosistemas de islas son más susceptibles al establecimiento de especies vegetales exóticas. Aquí faltaría poner brevemente las consecuencias negativas de las plantas invasoras
La técnica de restauración ecológica más apropiada para las condiciones de la isla (abundantes aves frugívoras y especies de árboles con una temprana producción de frutos) es la nucleación. Consiste en plantar pequeñas cantidades de árboles en grupos que pueden ser usado como perchas por las aves. De esta forma se atrae fauna dispersora de semillas, se aceleran la sucesión y se mejora la estructura de la vegetación. Los árboles se siembras de forma espaciada por lo que no se necesitan grandes cantidades de plántulas (lo que es una ventaja) y una vez que se establecen, la sombra de su dosel reduce el crecimiento de malezas y pastos facilitando el establecimiento de semillas de especies leñosas traídas por aves.
También se deben considerar especies arbustivas como el mangle falso (Dodonaea viscosa), el cadillo de Socorro (Triumfetta socorrensis) y el orégano cimarrón (Varronia curassavica) también son de relevancia en la recuperación del hábitat. Estos arbustos cumplen una doble función, por un lado, actúan como plantas nodrizas y, al mismo tiempo su hojarasca va incrementando de forma progresiva los nutrientes del suelo. Considerando la fragilidad de la biodiversidad de Isla Socorro, no es recomendable construir invernaderos en el interior de la isla, siendo preferible emplear las zonas urbanizadas existentes para la germinación de semillas. Tampoco debe considerarse llevar plantas crecidas en invernaderos del continente para evitar daños a los microbiomas nativos de Isla Socorro.
Los trabajos de restauración vegetal que iniciaron en 2014 continúan a la fecha con el fin de proporcionar un hábitat que favorezca la reintroducción de la Paloma de Socorro. La paloma regresaría a su ambiente natural después de más de 50 años, se cumpliría con un compromiso adquirido con el Convenio de la Diversidad Biológica, que se refleja en el Decreto del Parque Nacional Archipiélago de Revillagigedo. Queda claro que para salvar a la Paloma de Socorro se tiene que salvar a los bosques de Isla Socorro. Y al hacerlo, también se estará salvando a toda su fauna endémica.







Agradecimientos
El apoyo y colaboración con la SEMAR, SEGOB, SEMARNAT y CONANP son fundamentales para llevar a cabo los objetivos del Parque Nacionales Revillagigedo. La conservación de la paloma de Socorro ha sido posible gracias a la cercana colaboración de más de 50 zoológicos en México, Estados Unidos, Europa y Asia. La labor de todos estos zoológicos es muestra patente de su invaluable contribución a la conservación de la biodiversidad. El financiamiento ofrecido por la fundación SIMI Planeta permitirá avanzar con los objetivos de restauración y conservación vegetal en esta área natural protegida sui generis lo que permitirá la reintroducción de la Paloma de Socorro y la conservación de la biodiversidad de Isla Socorro. Esta propuesta es el resultado de una estancia académica de JEMG con CAA en el Instituto de Investigaciones Forestales de la Universidad Veracruzana.
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créditos
Fotografía grande: Mandai Wildlife Group, Singapur
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Cintillo rotativo: Zoológicos de Londres, Chester, Edinburgo, Whipsnade y Africam Safari